Nunca te dije: lo eres todo.
Nunca te dije "lo eres todo", por temor a que lo supieras, a que lo utilizases, a que me vencieses. ¿Sabes por qué? Porque el temor y el amor están tan apareados que si miras siempre los verás juntos.
Aunque por otro lado, el amor y el desamor nos hacen sentir, y sentir es la esencia de estar vivo.
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